- La obra, publicada por Taurus, compila las investigaciones realizadas por el profesor de la Universidad de Navarra durante seis años
Con este trabajo, Ángel Faus ha querido “poner sillares a la historia de la radio en España”. Foto: Manuel Castells
“A todos los profesionales y oyentes que construyen la historia de la radio española cada día desde hace 90 años”. Con esta dedicatoria arranca Ángel Faus Belau, profesor honorario de la Universidad de Navarra, su último libro “La radio en España (1896 – 1977)”, publicada por la editorial Taurus, y que ha sido presentado en la Facultad de Comunicación en presencia del propio autor, la decana Mª Teresa La Porte y el profesor José Javier Sánchez Aranda.
El libro es una investigación respaldada por más de 8.000 documentos seleccionados de entre un total de 37.000 obtenidos en los archivos históricos españoles. El autor ha consultado más de 50 archivos y bibliotecas, además de una veintena de colecciones completas de publicaciones periódicas nacionales e internacionales.
Cada página de la obra está apoyada por más de 4.000 notas documentales y por la reproducción de muchos de los documentos originales. Se trata de un trabajo que aspira a convertirse en la obra de referencia indispensable para comprender el origen de la radio en el mundo y la historia de la radio española.
Con este trabajo, Ángel Faus ha querido “poner sillares a la historia de la radio en España”, que responde a la “intranquilidad” que le surgía al académico al leer los pocos manuales publicados sobre la materia, en los que, durante su época docente, encontró múltiples “fallos”.
En la presentación del libro, la decana elogió la trayectoria profesional de Faus, de quien recordó que fue el primer doctor en Ciencias de la Información de España y destaca por combinar “la enseñanza profunda de un medio con la enseñanza práctica”. Por su parte, Sánchez Aranda subrayó la capacidad de Ángel Faus para “buscar la verdad y no detenerse ante los obstáculos que se presentan a todo historiador de la radio”.
Una obra de referencia
El volumen parte de los orígenes mismos de la telegrafía sin hilos, y demuestra que, en 1902, el valenciano Julio Cervera Baviera descubrió lo que hoy denominados radio, casi 14 años antes de que Marconi obtuviera resultados positivos en sus trabajos. De entre la documentación investigada también se extrae que la primera emisora regular es Radio Madrid –sin conexión con la actual-, puesta en marcha por la Asociación de Comerciantes de Madrid.
A esas historias se une el nacimiento de las emisoras locales y el análisis de sus programaciones hasta el 18 de julio de 1936. Ángel Faus se centra en las emisoras que surgen en aquella época y producen una “mutación informativa histórica: la Radio sustituye a la Prensa como fuente de noticias y convierte la contienda civil en la primera guerra por radio”, señala. “En primer plano, el drama humano de los profesionales que, en uno y otro bando, dejan su vida al pie del micrófono”, afirma.
Siguiendo el curso de la historia, Ángel Faus se adentra luego en la compleja recuperación de las emisoras ocupadas, la reconstrucción de Unión Radio, obligada a aceptar otro nombre (SER) y a ofrecer la presidencia del Consejo de Administración al ministro de turno.
“Después nacen las emisoras y cadenas del Movimiento, las parroquiales y llega la consolidación de Radio Nacional… Envolviéndolo todo, la censura: el secuestro de la realidad, la radio sin noticias; un silencio ensordecedor durante casi 40 años. A continuación, surge la radio-espectáculo, la edad de oro del relato radiofónico español en una auténtica democratización de los bienes culturales: ni una obra de nuestra literatura queda sin su versión radiofónica”, concluye.
Fuente: Universidad de Navarra, España
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lunes, 1 de diciembre de 2008
ECUADOR: Frecuencias de radio y TV, diagnosticadas
Informe de Corape y Amarc señala que hubo ilegalidades en las concesiones. Un estudio preliminar de la Coordinadora de Radios Populares y Comunitarias (Corape) y la Asociación Mundial de Radios Comunitarias para América Latina y el Caribe (Amarc) determinó poca transparencia en la asignación de frecuencias de radio y televisión, ya sea por tráfico de influencias o por violación a las leyes.
El informe final estará listo a mediados de diciembre y será entregado a la Comisión Especial nombrada por el Gobierno para determinar la legalidad en la adjudicación de frecuencias, según lo determinó la nueva Constitución.Veinte grupos de radios privadas controlan 256 frecuencias en todo el país; esto representa el 21,4% del total de concesiones en el espectro radioeléctrico (por donde fluyen las ondas que transmiten las señales de las telecomunicaciones).
Estos son el Grupo Bernardo Nussbaum (con 52 frecuencias), el Grupo Lenin Andrade, el de Mario Canessa, el de Freddy Moreno, el de Luis Gamboa, el de Jorge Yunda, el de Jorge Montero, el Marcel Rivas, el Velasteguí, el Arroba, el Valencia, el BBN, JC Radio, Fundación Juan Pablo II, Disney, HCJB, Ecuador Radio, Fundación Radio María y Centro En cambio, el Estado posee 38 frecuencias de radio concesionadas, lo que equivale al 3,18% del total. Solo Nussbaum posee el 4,3%.En la televisión, seis grupos privados tienen 190 frecuencias que representan el 31,3% del total concesionado.
Estos son los Isaías, Marcel Rivas, Fidel Egas, Xavier Alvarado, Ángel González y Eljuri.Ahora los investigadores están consolidando la información que recabaron del Consejo Nacional de Radiodifusión y Televisión (Conartel) y de la Superintendencia de Telecomunicaciones (Supertel).También incluyeron datos del informe de la Contraloría que determinó ilegalidades en la concesión de las frecuencias entre el 2003 y el 2005.
Corape refiere casos en los que, supuestamente, hubo poca transparencia en la asignación de frecuencias, ya sea por tráfico de influencias (especialmente de los que fueron miembros de los órganos de control) o por violaciones expresas a la normativa. De ahí que recomienda revertirlas al Estado.
Así, por ejemplo, identifica al empresario mexicano Ángel González como propietario del canal Telesistema, lo cual está prohibido por la Ley de Radiodifusión y Televisión.Además sostiene que Bernardo Nussbaum, que actualmente preside la Asociación Ecuatoriana de Radiodifusores (AER), “ha logrado establecer un monopolio de la radio”, pues controla cadenas nacionales como Colón, Kiss y Sabormix.
Nussbaum no aparece como concesionario de las frecuencias de esas estaciones, pero es parte de los directorios de las empresas que sí lo son, en cargos de director o gerente.En una entrevista con este Diario, hace varios meses, el radiodifusor dijo que no es incorrecto que un profesional como un contador o un asesor tributario ofrezca sus servicios a varias empresas.
Otro ejemplo: el informe indica, asimismo, que Mario Canessa recibió frecuencias cuando fue ministro de Gobierno de Lucio Gutiérrez.Canessa aclaró que lo que hizo fue unificar en la empresa Radio Caravana, de su propiedad, las concesiones que estaban a su nombre. Para ello las devolvió al Estado y este nuevamente se las concesionó. “Se malinterpretó pensado que eran nuevas”, comenta.Otros radiodifusores cuestionados son Lenin Andrade, Freddy Moreno, Luis Almeida, Luis Gamboa, César Farah, Jorge Montero, Jorge Aguilar y Fernando Rosero.Algunos de ellos restaron credibilidad al documento alegando que las radios comunitarias son enemigas de las privadas. Corape tiene 86 asociados.
Detalles
Carta Magna
La Constitución vigente señala que el espectro radioeléctrico es un bien estratégico; prohíbe el monopolio y oligopolio de la propiedad de los medios y del uso de las frecuencias.
Legislación
La Ley de Radiodifusión y Televisión establece límites en la concesión de esos espacios: una persona natural o jurídica tiene acceso a una estación de radio o a un sistema de televisión (matriz y sus repetidoras) por provincia; es decir, 24 de la banda de AM, 24 de la de FM, 24 de onda corta y 24 canales.
Espectro radioeléctrico
El 8% del espectro radioeléctrico está asignado a las empresas de telefonía móvil; el 36% a las de telefonía fija; el 2% a la radio y la televisión, y el resto a otros servicios como internet, las radiocomunicaciones y la transmisión de datos.
Fuente: El Universo, Ecuador
El informe final estará listo a mediados de diciembre y será entregado a la Comisión Especial nombrada por el Gobierno para determinar la legalidad en la adjudicación de frecuencias, según lo determinó la nueva Constitución.Veinte grupos de radios privadas controlan 256 frecuencias en todo el país; esto representa el 21,4% del total de concesiones en el espectro radioeléctrico (por donde fluyen las ondas que transmiten las señales de las telecomunicaciones).
Estos son el Grupo Bernardo Nussbaum (con 52 frecuencias), el Grupo Lenin Andrade, el de Mario Canessa, el de Freddy Moreno, el de Luis Gamboa, el de Jorge Yunda, el de Jorge Montero, el Marcel Rivas, el Velasteguí, el Arroba, el Valencia, el BBN, JC Radio, Fundación Juan Pablo II, Disney, HCJB, Ecuador Radio, Fundación Radio María y Centro En cambio, el Estado posee 38 frecuencias de radio concesionadas, lo que equivale al 3,18% del total. Solo Nussbaum posee el 4,3%.En la televisión, seis grupos privados tienen 190 frecuencias que representan el 31,3% del total concesionado.
Estos son los Isaías, Marcel Rivas, Fidel Egas, Xavier Alvarado, Ángel González y Eljuri.Ahora los investigadores están consolidando la información que recabaron del Consejo Nacional de Radiodifusión y Televisión (Conartel) y de la Superintendencia de Telecomunicaciones (Supertel).También incluyeron datos del informe de la Contraloría que determinó ilegalidades en la concesión de las frecuencias entre el 2003 y el 2005.
Corape refiere casos en los que, supuestamente, hubo poca transparencia en la asignación de frecuencias, ya sea por tráfico de influencias (especialmente de los que fueron miembros de los órganos de control) o por violaciones expresas a la normativa. De ahí que recomienda revertirlas al Estado.
Así, por ejemplo, identifica al empresario mexicano Ángel González como propietario del canal Telesistema, lo cual está prohibido por la Ley de Radiodifusión y Televisión.Además sostiene que Bernardo Nussbaum, que actualmente preside la Asociación Ecuatoriana de Radiodifusores (AER), “ha logrado establecer un monopolio de la radio”, pues controla cadenas nacionales como Colón, Kiss y Sabormix.
Nussbaum no aparece como concesionario de las frecuencias de esas estaciones, pero es parte de los directorios de las empresas que sí lo son, en cargos de director o gerente.En una entrevista con este Diario, hace varios meses, el radiodifusor dijo que no es incorrecto que un profesional como un contador o un asesor tributario ofrezca sus servicios a varias empresas.
Otro ejemplo: el informe indica, asimismo, que Mario Canessa recibió frecuencias cuando fue ministro de Gobierno de Lucio Gutiérrez.Canessa aclaró que lo que hizo fue unificar en la empresa Radio Caravana, de su propiedad, las concesiones que estaban a su nombre. Para ello las devolvió al Estado y este nuevamente se las concesionó. “Se malinterpretó pensado que eran nuevas”, comenta.Otros radiodifusores cuestionados son Lenin Andrade, Freddy Moreno, Luis Almeida, Luis Gamboa, César Farah, Jorge Montero, Jorge Aguilar y Fernando Rosero.Algunos de ellos restaron credibilidad al documento alegando que las radios comunitarias son enemigas de las privadas. Corape tiene 86 asociados.
Detalles
Carta Magna
La Constitución vigente señala que el espectro radioeléctrico es un bien estratégico; prohíbe el monopolio y oligopolio de la propiedad de los medios y del uso de las frecuencias.
Legislación
La Ley de Radiodifusión y Televisión establece límites en la concesión de esos espacios: una persona natural o jurídica tiene acceso a una estación de radio o a un sistema de televisión (matriz y sus repetidoras) por provincia; es decir, 24 de la banda de AM, 24 de la de FM, 24 de onda corta y 24 canales.
Espectro radioeléctrico
El 8% del espectro radioeléctrico está asignado a las empresas de telefonía móvil; el 36% a las de telefonía fija; el 2% a la radio y la televisión, y el resto a otros servicios como internet, las radiocomunicaciones y la transmisión de datos.
Fuente: El Universo, Ecuador
VENEZUELA: Emisora 90.5 FM de Carabobo presenta interferencia en su señal
La Frecuencia de San Felipe ya está restablecida
El ingeniero Julio Melo invitó a la audiencia de Radio Nacional de Venezuela en el estado Carabobo a sintonizar por los momentos la estación 89.3 FM.
La emisora 90.5 FM perteneciente al Circuito Radio Nacional de Venezuela, en Valencia, estado Carabobo, presenta interferencia en su señal, así lo informó el ingeniero Julio Melo, director de Ingeniería de este medio de comunicación del EstadoEl ingeniero Melo invitó a la audiencia de RNV en el estado Carabobo a sintonizar por los momentos la estación 89.3 FM.Igualmente, indicó que la frecuencia 99.7 FM de San Felipe, estado Yaracuy, está restablecida.
Fuente: Prensa Web RNV, Venezuela
El ingeniero Julio Melo invitó a la audiencia de Radio Nacional de Venezuela en el estado Carabobo a sintonizar por los momentos la estación 89.3 FM.
La emisora 90.5 FM perteneciente al Circuito Radio Nacional de Venezuela, en Valencia, estado Carabobo, presenta interferencia en su señal, así lo informó el ingeniero Julio Melo, director de Ingeniería de este medio de comunicación del EstadoEl ingeniero Melo invitó a la audiencia de RNV en el estado Carabobo a sintonizar por los momentos la estación 89.3 FM.Igualmente, indicó que la frecuencia 99.7 FM de San Felipe, estado Yaracuy, está restablecida.
Fuente: Prensa Web RNV, Venezuela
domingo, 30 de noviembre de 2008
REPUBLICA DOMINICANA: Radio Ideal FM celebra 30 aniversario
¿30 años es mucho tiempo? Esa cantidad de tiempo es la labor de comunicación, aporte social y cultural que lleva a cabo Radio Ideal, 99.5 FM, en Moca y cubriendo el resto del Cibao Central.
Parte del público en celebración 30 aniversario de Radio Ideal FM, en la tertulia “PRIMICIAS en Moca”.
Por esa razón, PRIMICIAS realizó su tertulia mensual, en la casa campestre del doctor Angel López, y en ese agradable lugar se celebró el 30 aniversario de la empresa de comunicación radial.Su propietario y director, empresario Manuel Mireles Lizardo (Papy), manifestó que en esos 30 años de Radio Ideal FM bajó su dirección se ha realizado una comunicación pluralista y democrática.Sostuvo que esa emisora siempre ha sido vanguardista en la defensa del desarrollo económico social, cultural e informativo no sólo de Moca, sino de los pueblos cibaeños.
El empresario Manuel Mireles (Papy) dijo que las iglesias, Unión de Juntas de Vecinos, las autoridades, comunicadores, políticos, sindicalistas y todos los sectores han encontrado una puerta abierta en esa empresa radial.El propietario y director subrayó que los locutores, periodistas y productores de programas nunca han sido coartados en sus expresiones, siempre que respeten las leyes y no difamen ninguna persona o determinado sector.Definió los 30 años de Radio Ideal como una labor de sacerdocio en lucha por una mejor sociedad que permita servir de canal a las inquietudes de la población.
La tertulia de PRIMICIAS se unió a la celebración de Radio Ideal FM, con la presencia de su presidente y director, licenciado Alex Jiménez, licenciado Manuel Mancebo, asesor, Leonardo Veloz, de San Pedro de Macorís, Isidro Silva y Rafael Suero, del suplemento Cibao Central.
Fuente: Primicias, República Dominicana
Parte del público en celebración 30 aniversario de Radio Ideal FM, en la tertulia “PRIMICIAS en Moca”.
Por esa razón, PRIMICIAS realizó su tertulia mensual, en la casa campestre del doctor Angel López, y en ese agradable lugar se celebró el 30 aniversario de la empresa de comunicación radial.Su propietario y director, empresario Manuel Mireles Lizardo (Papy), manifestó que en esos 30 años de Radio Ideal FM bajó su dirección se ha realizado una comunicación pluralista y democrática.Sostuvo que esa emisora siempre ha sido vanguardista en la defensa del desarrollo económico social, cultural e informativo no sólo de Moca, sino de los pueblos cibaeños.
El empresario Manuel Mireles (Papy) dijo que las iglesias, Unión de Juntas de Vecinos, las autoridades, comunicadores, políticos, sindicalistas y todos los sectores han encontrado una puerta abierta en esa empresa radial.El propietario y director subrayó que los locutores, periodistas y productores de programas nunca han sido coartados en sus expresiones, siempre que respeten las leyes y no difamen ninguna persona o determinado sector.Definió los 30 años de Radio Ideal como una labor de sacerdocio en lucha por una mejor sociedad que permita servir de canal a las inquietudes de la población.
La tertulia de PRIMICIAS se unió a la celebración de Radio Ideal FM, con la presencia de su presidente y director, licenciado Alex Jiménez, licenciado Manuel Mancebo, asesor, Leonardo Veloz, de San Pedro de Macorís, Isidro Silva y Rafael Suero, del suplemento Cibao Central.
Fuente: Primicias, República Dominicana
BOLIVIA: Desafíos de la radio local
La historia de la radio comunitaria en el mundo está en permanente construcción. América Latina fue pionera a fines de los años 1940s, cuando se estableció en Bolivia la primera radio de los trabajadores mineros en el distrito de Siglo XX-Catavi, y en Colombia, la primera emisora campesina, instalada por un cura joven en el valle de Sutatenza.
Mucha experiencia se ha acumulado desde entonces. Con altos y bajos, con apariciones y desapariciones, como Ave Fénix las radios populares renacen constantemente y aunque nadie puede esgrimir cifras exactas, se calcula que por lo menos diez a quince mil radios locales y comunitarias operan actualmente en nuestra región, sumando las legales y las ilegales, es decir, las amparadas por la ley cuando esta existe, y las que luchan por su legitimidad con el apoyo de las propias comunidades.
Tan solo en Brasil más de ocho mil están en espera de que se les otorgue una licencia para transmitir y muchas lo hacen aún sin licencia, aunque corren el riesgo de ser clausuradas por órdenes de ANATEL, la empresa estatal de telecomunicaciones. En Perú, se estima que de las más de cuatro mil radios locales que funcionan actualmente, aproximadamente la mitad lo hacen sin licencia. En Guatemala, donde no existe ningún tipo de legislación sobre el tema, las radios comunitarias que en su mayoría son propiedad de comunidades indígenas mayas, son sañudamente perseguidas por un Estado que sirve los intereses de los grandes empresarios de medios.
Otras regiones del mundo han comenzado diez o veinte años atrás a dotarse de radios locales y comunitarias. En África del Sur, cuando el país estaba aún bajo la férula del apartheid, surgieron en la clandestinidad las primeras emisoras -Bush Radio es una de ellas- que luchaban por la apertura de espacios democráticos. En Ghana, las emisoras locales se han multiplicado rápidamente aunque son pocos los países que cuentan con una legislación específica. Filipinas ha estado en la vanguardia de los países asiáticos, con la red Tambuli, pero el año 2006 la India aprobó una ley que favorece a las radios comunitarias y se espera que centenares de ellas estén ya en funcionamiento muy pronto.
En Bolivia, las radios comunitarias continúan multiplicándose, pero no existe una ley que las proteja y las promueva. Ningún gobierno se ha ocupado de ese tema, salvo el de Carlos Mesa, que por Decreto Supremo las reconoció e hizo un intento de definirlas.
En algunos países de América Latina se las persigue como si fueran delincuentes (Brasil, Guatemala, México); en otros se las autoriza con restricciones draconianas que limitan su radio de influencia y les impide sobrevivir (Chile, Brasil); en otros países se las tolera (Bolivia, Paraguay, Argentina) y en algunos incluso se las protege porque se entiende que cumplen un papel importante en el desarrollo y el cambio social (Perú, Venezuela, Ecuador, Colombia, Uruguay). Esta diversidad de escenarios en nuestra región -cambiante de acuerdo a los vaivenes de la política- revela la disparidad de los marcos legales y de las disposiciones del Estado.
Es una paradoja que mientras América Latina vive la eclosión de regímenes políticos que se dicen progresistas, el derecho a la comunicación de los pueblos, representado esencialmente por iniciativas como las radios comunitarias, no merezcan una mayor atención por parte del Estado, que en lugar de promover la independencia de los medios de información y el fortalecimiento de las voces de los marginados, se preocupa más bien por establecer rigurosos controles y de instrumentalizar en su favor los canales de información independientes. Las excepciones son honrosas, y Uruguay es una de ellas, con disposiciones tan elocuentes como la de asignar por ley un tercio de las frecuencias de radio y televisión, tanto analógica como digital, a las emisoras comunitarias.
Este es el momento de que la región establezca desde los poderes del Estado políticas y de legislaciones que promuevan y protejan el derecho a la comunicación y de manera muy específica alienten el desarrollo de las radios comunitarias. No solamente es el momento político adecuado, sino también un momento económico propicio porque la crisis mundial todavía no ha afectado dramáticamente la disponibilidad de recursos.
En materia de políticas y legislación sobre radios locales, es necesario ampliar el debate y la reflexión para llegar a una mejor comprensión del fenómeno, pues las confusiones abundan y el desconocimiento conspira en contra de la búsqueda de legitimidad y de legalidad.
Es imprescindible, por ejemplo, que en el diseño de las nuevas políticas y disposiciones legales se defina con claridad lo que se entiende por radios comunitarias, ya que con frecuencia el rótulo se aplica irresponsablemente a experiencias que no corresponden a la voluntad de las comunidades en cuyo nombre se obtienen licencias de transmisión. En el amplio abanico de las radios locales, las hay comunitarias, pero también privadas, institucionales, confesionales e incluso gubernamentales. Es importante que cualquier política de Estado y legislación sobre medios de información y de comunicación, distinga específicamente los tres sectores: medios privados (comerciales y empresariales), medios públicos (del Estado en sus diferentes niveles: nacional, subnacional y municipal); y comunitarios.
No es difícil establecer distinciones entre los medios locales de índole diferente. Las radios comunitarias, aquellas que pueden genuinamente reclamar ese rótulo, son aquellas donde el proceso de comunicación está en manos de la colectividad y las decisiones las toma la comunidad a través de sus delegados democráticamente designados. Para que una emisora pueda ser considerada comunitaria, es imprescindible que la toma de decisiones sobre su estructura y programación sea producto de la participación y de la apropiación de una plataforma político-comunicacional.
Las radios locales del Estado, como las que promueve actualmente Venezuela y Bolivia, deben enmarcarse en la categoría de emisoras públicas en la medida en que las decisiones no se toman localmente. Esta misma discusión debe darse en torno a las radios indigenistas de México, establecidas por el estado, y aquellas redes de emisoras locales para la paz que son promovidas por el gobierno colombiano.
Hubo un tiempo en que las radios locales promovidas por la iglesia católica progresista en América Latina se identificaban plenamente con las necesidades sociales, culturales y políticas de las comunidades, y por lo tanto se asimilaban como radios comunitarias. Esto, sin embargo, ha cambiado en las últimas dos décadas debido a la emergencia de centenares de emisoras de radio y televisión locales en manos de sectas evangélicas que no son parte de las denominaciones cristianas tradicionales. La nueva ola de radios religiosas se caracteriza, como nunca antes, por el énfasis en la evangelización e impacta negativamente en la cultura y la organización de las comunidades, llegando al extremo de dividirlas y segmentarlas. Por ello, es imprescindible que las políticas y leyes contemplen una categoría aparte para las radios confesionales, con condiciones de operación que no deben ser las mismas que para las radios comunitarias.
En otra categoría se encuentran las radios institucionales, establecidas por organizaciones no gubernamentales, por universidades, o por agencias de cooperación para el desarrollo. Estas emisoras cumplen un servicio público en sectores de educación, cultura y desarrollo, y pueden llegar a convertirse en radios comunitarias en la medida en que la participación local en la toma de decisiones se amplíe.
Finalmente, en el tercer sector de la información y de la comunicación, están las radios privadas locales, cuya definición e identificación específica en la ley es tanto más imprescindible cuanto que estas emisoras pueden cumplir a veces roles en beneficio de la comunidad o por el contrario concentrarse exclusivamente en la especulación y el negocio.
Las leyes y disposiciones administrativas para las radios locales, además de distinguir las categorías enunciadas más arriba, deben establecer parámetros de responsabilidad social a tiempo de otorgar las licencias de operación. Por ejemplo, es necesario determinar entre los requisitos para la atribución de licencias un porcentaje mínimo de producción generada localmente, con contenidos educativos, culturales y sociales que sean de beneficio para la comunidad, y que sean pertinentes a la lengua y a la cultura local. Ninguna emisora debería acceder a los beneficios de la categoría de "radio comunitaria", si no cumple con requisitos mínimos que incluyen la participación comunitaria en la toma de decisiones, la generación local de contenidos y su pertinencia cultural y lingüística.
La Oficina de Legislaciones de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC) en América Latina ha realizado una investigación exhaustiva de la situación de la legislación sobre radio en toda la región, país por país. Ese informe es el primero y el más completo sobre el tema, y ha sido presentado en varios foros internacionales recientes, entre ellos el Seminario Internacional "La Radio Local en América Latina: Políticas y Legislación" que se desarrolló en La Paz del 19 al 21 de noviembre.
En el seminario participaron especialistas de trayectoria internacional como Rosa María Alfaro y Carlos Rivadeneyra (Perú), Jeanine El'Gazi (Colombia), Cecilia Peruzzo y Braulio Ribeiro (Brasil), Thomas Tufte (Dinamarca), así como de organizaciones y redes especializadas: Gustavo Gómez (AMARC), Néstor Busso (ALER), Carlos Cortés (Radio Nederlands), Omar Rincón (Fundación Fredrich Ebert), José Ignacio López Vigil (Radialistas Apasionados), y Christoph Dietz (CAMECO). La representación boliviana, frondosa por tratarse del país huésped, incluyó a investigadores, especialistas y estudiantes de la comunicación, autoridades de gobierno de instancias responsables de las políticas y regulaciones, así como medio centenar comunicadores de radios locales y comunitarias de las provincias. La apertura estuvo a cargo de Luis Ramiro Beltrán.
El objetivo de este seminario convocado por un grupo independiente de investigadores de la comunicación (Karina Herrera-Miller, Erick Torrico, José Luis Aguirre, Cecilia Quiroga y Alfonso Gumucio Dagron), es de contribuir con propuestas concretas a la elaboración de políticas y leyes por parte del Estado. El haber escogido Bolivia como sede del evento tiene particular significación por el proceso de cambio social que vive el país y que debería tener en el centro de sus preocupaciones la participación comunitaria con responsabilidad y conciencia crítica. El derecho a la comunicación es, en ese sentido, un elemento central, y las radios comunitarias y locales uno de los vehículos más importantes.
Fuente: Bolpress
Mucha experiencia se ha acumulado desde entonces. Con altos y bajos, con apariciones y desapariciones, como Ave Fénix las radios populares renacen constantemente y aunque nadie puede esgrimir cifras exactas, se calcula que por lo menos diez a quince mil radios locales y comunitarias operan actualmente en nuestra región, sumando las legales y las ilegales, es decir, las amparadas por la ley cuando esta existe, y las que luchan por su legitimidad con el apoyo de las propias comunidades.
Tan solo en Brasil más de ocho mil están en espera de que se les otorgue una licencia para transmitir y muchas lo hacen aún sin licencia, aunque corren el riesgo de ser clausuradas por órdenes de ANATEL, la empresa estatal de telecomunicaciones. En Perú, se estima que de las más de cuatro mil radios locales que funcionan actualmente, aproximadamente la mitad lo hacen sin licencia. En Guatemala, donde no existe ningún tipo de legislación sobre el tema, las radios comunitarias que en su mayoría son propiedad de comunidades indígenas mayas, son sañudamente perseguidas por un Estado que sirve los intereses de los grandes empresarios de medios.
Otras regiones del mundo han comenzado diez o veinte años atrás a dotarse de radios locales y comunitarias. En África del Sur, cuando el país estaba aún bajo la férula del apartheid, surgieron en la clandestinidad las primeras emisoras -Bush Radio es una de ellas- que luchaban por la apertura de espacios democráticos. En Ghana, las emisoras locales se han multiplicado rápidamente aunque son pocos los países que cuentan con una legislación específica. Filipinas ha estado en la vanguardia de los países asiáticos, con la red Tambuli, pero el año 2006 la India aprobó una ley que favorece a las radios comunitarias y se espera que centenares de ellas estén ya en funcionamiento muy pronto.
En Bolivia, las radios comunitarias continúan multiplicándose, pero no existe una ley que las proteja y las promueva. Ningún gobierno se ha ocupado de ese tema, salvo el de Carlos Mesa, que por Decreto Supremo las reconoció e hizo un intento de definirlas.
En algunos países de América Latina se las persigue como si fueran delincuentes (Brasil, Guatemala, México); en otros se las autoriza con restricciones draconianas que limitan su radio de influencia y les impide sobrevivir (Chile, Brasil); en otros países se las tolera (Bolivia, Paraguay, Argentina) y en algunos incluso se las protege porque se entiende que cumplen un papel importante en el desarrollo y el cambio social (Perú, Venezuela, Ecuador, Colombia, Uruguay). Esta diversidad de escenarios en nuestra región -cambiante de acuerdo a los vaivenes de la política- revela la disparidad de los marcos legales y de las disposiciones del Estado.
Es una paradoja que mientras América Latina vive la eclosión de regímenes políticos que se dicen progresistas, el derecho a la comunicación de los pueblos, representado esencialmente por iniciativas como las radios comunitarias, no merezcan una mayor atención por parte del Estado, que en lugar de promover la independencia de los medios de información y el fortalecimiento de las voces de los marginados, se preocupa más bien por establecer rigurosos controles y de instrumentalizar en su favor los canales de información independientes. Las excepciones son honrosas, y Uruguay es una de ellas, con disposiciones tan elocuentes como la de asignar por ley un tercio de las frecuencias de radio y televisión, tanto analógica como digital, a las emisoras comunitarias.
Este es el momento de que la región establezca desde los poderes del Estado políticas y de legislaciones que promuevan y protejan el derecho a la comunicación y de manera muy específica alienten el desarrollo de las radios comunitarias. No solamente es el momento político adecuado, sino también un momento económico propicio porque la crisis mundial todavía no ha afectado dramáticamente la disponibilidad de recursos.
En materia de políticas y legislación sobre radios locales, es necesario ampliar el debate y la reflexión para llegar a una mejor comprensión del fenómeno, pues las confusiones abundan y el desconocimiento conspira en contra de la búsqueda de legitimidad y de legalidad.
Es imprescindible, por ejemplo, que en el diseño de las nuevas políticas y disposiciones legales se defina con claridad lo que se entiende por radios comunitarias, ya que con frecuencia el rótulo se aplica irresponsablemente a experiencias que no corresponden a la voluntad de las comunidades en cuyo nombre se obtienen licencias de transmisión. En el amplio abanico de las radios locales, las hay comunitarias, pero también privadas, institucionales, confesionales e incluso gubernamentales. Es importante que cualquier política de Estado y legislación sobre medios de información y de comunicación, distinga específicamente los tres sectores: medios privados (comerciales y empresariales), medios públicos (del Estado en sus diferentes niveles: nacional, subnacional y municipal); y comunitarios.
No es difícil establecer distinciones entre los medios locales de índole diferente. Las radios comunitarias, aquellas que pueden genuinamente reclamar ese rótulo, son aquellas donde el proceso de comunicación está en manos de la colectividad y las decisiones las toma la comunidad a través de sus delegados democráticamente designados. Para que una emisora pueda ser considerada comunitaria, es imprescindible que la toma de decisiones sobre su estructura y programación sea producto de la participación y de la apropiación de una plataforma político-comunicacional.
Las radios locales del Estado, como las que promueve actualmente Venezuela y Bolivia, deben enmarcarse en la categoría de emisoras públicas en la medida en que las decisiones no se toman localmente. Esta misma discusión debe darse en torno a las radios indigenistas de México, establecidas por el estado, y aquellas redes de emisoras locales para la paz que son promovidas por el gobierno colombiano.
Hubo un tiempo en que las radios locales promovidas por la iglesia católica progresista en América Latina se identificaban plenamente con las necesidades sociales, culturales y políticas de las comunidades, y por lo tanto se asimilaban como radios comunitarias. Esto, sin embargo, ha cambiado en las últimas dos décadas debido a la emergencia de centenares de emisoras de radio y televisión locales en manos de sectas evangélicas que no son parte de las denominaciones cristianas tradicionales. La nueva ola de radios religiosas se caracteriza, como nunca antes, por el énfasis en la evangelización e impacta negativamente en la cultura y la organización de las comunidades, llegando al extremo de dividirlas y segmentarlas. Por ello, es imprescindible que las políticas y leyes contemplen una categoría aparte para las radios confesionales, con condiciones de operación que no deben ser las mismas que para las radios comunitarias.
En otra categoría se encuentran las radios institucionales, establecidas por organizaciones no gubernamentales, por universidades, o por agencias de cooperación para el desarrollo. Estas emisoras cumplen un servicio público en sectores de educación, cultura y desarrollo, y pueden llegar a convertirse en radios comunitarias en la medida en que la participación local en la toma de decisiones se amplíe.
Finalmente, en el tercer sector de la información y de la comunicación, están las radios privadas locales, cuya definición e identificación específica en la ley es tanto más imprescindible cuanto que estas emisoras pueden cumplir a veces roles en beneficio de la comunidad o por el contrario concentrarse exclusivamente en la especulación y el negocio.
Las leyes y disposiciones administrativas para las radios locales, además de distinguir las categorías enunciadas más arriba, deben establecer parámetros de responsabilidad social a tiempo de otorgar las licencias de operación. Por ejemplo, es necesario determinar entre los requisitos para la atribución de licencias un porcentaje mínimo de producción generada localmente, con contenidos educativos, culturales y sociales que sean de beneficio para la comunidad, y que sean pertinentes a la lengua y a la cultura local. Ninguna emisora debería acceder a los beneficios de la categoría de "radio comunitaria", si no cumple con requisitos mínimos que incluyen la participación comunitaria en la toma de decisiones, la generación local de contenidos y su pertinencia cultural y lingüística.
La Oficina de Legislaciones de la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC) en América Latina ha realizado una investigación exhaustiva de la situación de la legislación sobre radio en toda la región, país por país. Ese informe es el primero y el más completo sobre el tema, y ha sido presentado en varios foros internacionales recientes, entre ellos el Seminario Internacional "La Radio Local en América Latina: Políticas y Legislación" que se desarrolló en La Paz del 19 al 21 de noviembre.
En el seminario participaron especialistas de trayectoria internacional como Rosa María Alfaro y Carlos Rivadeneyra (Perú), Jeanine El'Gazi (Colombia), Cecilia Peruzzo y Braulio Ribeiro (Brasil), Thomas Tufte (Dinamarca), así como de organizaciones y redes especializadas: Gustavo Gómez (AMARC), Néstor Busso (ALER), Carlos Cortés (Radio Nederlands), Omar Rincón (Fundación Fredrich Ebert), José Ignacio López Vigil (Radialistas Apasionados), y Christoph Dietz (CAMECO). La representación boliviana, frondosa por tratarse del país huésped, incluyó a investigadores, especialistas y estudiantes de la comunicación, autoridades de gobierno de instancias responsables de las políticas y regulaciones, así como medio centenar comunicadores de radios locales y comunitarias de las provincias. La apertura estuvo a cargo de Luis Ramiro Beltrán.
El objetivo de este seminario convocado por un grupo independiente de investigadores de la comunicación (Karina Herrera-Miller, Erick Torrico, José Luis Aguirre, Cecilia Quiroga y Alfonso Gumucio Dagron), es de contribuir con propuestas concretas a la elaboración de políticas y leyes por parte del Estado. El haber escogido Bolivia como sede del evento tiene particular significación por el proceso de cambio social que vive el país y que debería tener en el centro de sus preocupaciones la participación comunitaria con responsabilidad y conciencia crítica. El derecho a la comunicación es, en ese sentido, un elemento central, y las radios comunitarias y locales uno de los vehículos más importantes.
Fuente: Bolpress
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