La exclusión de Punto Radio en la adjudicación de nuevas frecuencias de emisoras en Cataluña, aplicada por la Generalitat como represalia por la línea informativa del diario ABC, ha causado enorme indignación en Vocento, cuyos directivos se han sentido engañados por el propio Montilla.
El grupo periodístico que tiene como principal cabecera a ABC había recibido “garantías” de que su cadena de radio obtendría unas frecuencias de las que carece absolutamente en Cataluña. Sin embargo, no solamente no le han adjudicado ni una, sino que incluso dos que administraba provisionalmente le han sido retiradas.
Según informaciones recogidas por El Confidencial Digital, las “garantías” venían nada menos que del propio presidente de la Generalitat, José Montilla, con el que el consejero delegado de Vocento, José Manuel Vargas, se entrevistó personalmente al menos dos veces. En esas visitas, Montilla le aseguro que no habría ningún problema para Punto Radio.
Las gestiones de Vocento en Cataluña han sido múltiples, incluyendo una visita al CAC (el organismo regulador sobre medios de comunicación), en la que se dieron explicaciones detalladas a propósito de la programación que Punto Radio había preparado para emitir a través de las emisoras catalanas que había solicitado y que estaban prácticamente prometidas.
A la vista de lo ocurrido, no solamente el diario ABC mantendrá su línea informativa (con noticias como el coche ‘tuneado’ de Benach), sino que el conjunto del Grupo Vocento se plantea dar una respuesta firme al boicot decretado por la Generalitat de Cataluña.
Fuente: El Confidencial Digital, España
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lunes, 10 de noviembre de 2008
PARAGUAY: Tremendo daño causa a Radio Mil incendio de los equipos

El equipo de transmisión de Radio Mil ardió en llamas extrañamente, el sábado de madrugada. La emisora dejará de trasmitir por semanas o un mes. No hubo corto circuito, asegura el técnico del equipo. La directora propietaria, Mina Feliciángeli, descarta hacer una “autopsia” porque resulta muy cara. No le dieron participación a la Policía, porque nunca “te resuelve nada”.
Mina nos comentó que a las 05:00 de la mañana del sábado se cortó la transmisión de la radio y que, al llamar desde Asunción al cuidador (la planta transmisora se encuentra en San Antonio), este fue a ver qué pasaba y se percató de que el equipo se estaba consumiendo en llamas.Al apagarse el fuego, el 70% del equipo se encontraba carbonizado. Inmediatamente llamaron al jefe técnico Silvio Colmán, quien se vio sorprendido por lo que había ocurrido.
No hubo corto circuito, dictaminó rápidamente el cuerpo de bomberos. Los equipos de estas características (uno nuevo en el mercado cuesta alrededor de cien mil dólares) suelen quemarse por cortes eléctricos abruptos, pero raramente pueden arder. Raramente pueden consumirse en llamas. Si fuese provocado, a Mina le dijeron que tendría que ser un trabajo técnico de miles de dólares.
“Un chapucero” (una persona sin oficio) no podría hacerlo ni aunque quisiera.Feliciángeli, aparte de estar preocupada por la situación, está desconcertada con lo ocurrido. Si fuera una situación provocada, quiere creer que no se trata de nada institucional (partido, gobierno, policía...), sino de algún delirio individual.
Pero no le ha dado participación a la Policía, porque “¿para qué?”, “nunca se tienen resultados”. Quedará con la incertidumbre porque no tiene tampoco, dijo, condiciones para enviar el equipo a un estudio laboratorial, en Buenos Aires, para determinarse qué exactamente lo causó.
Crédito
La propietaria espera que, aún con la actual crisis financiera, la empresa pueda contratar un crédito para reactivar rápidamente la radio, donde trabajan más de 20 personas. “Nosotros cubrimos sueldos y el mantenimiento general de la radio. No tenemos reserva...”, manifestó. El equipo, dijo, tampoco está asegurado, así que se asienta como pérdida patrimonial directa.
Fuente: ABC Digital, Paraguay
domingo, 9 de noviembre de 2008
Una mordaza para la COPE
Urge que el recurso que COPE presentará por la vía contencioso-administrativa contra este atropello sea atendido por los tribunales, pues de no ser así el daño producido a los derechos fundamentales será irreparable.
1998 fue un buen año para la democracia en México. Junto a la reforma de la ley electoral, el fin del monopolio estatal sobre la producción de papel de periódico fue el otro gran factor permitió el fin de la hegemonía del PRI en la política de aquel país. Por desgracia, la situación de la libertad de expresión en España, especialmente en regiones como Cataluña, no hace sino empeorar. La retirada de dos licencias de FM a la cadena COPE por el tristemente célebre Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC) es el último ejemplo de la politización que rige la regulación del espacio radioeléctrico español, una lacra que ningún partido político está dispuesto a sanar.
Por si la proliferación de cadenas y emisoras de radio y TV públicas y las subvenciones a periódicos afines al poder no fueran suficientes, las potestad discrecional de los distintos gobiernos autonómicos a la hora de conceder y revocar licencias de emisión es una amenaza continua a la libertad. Desde hace más de dos décadas asistimos a una situación demencial en la que cadenas de radio con audiencias raquíticas disfrutan de una cobertura total en algunos territorios mientras que otras, mucho más escuchadas a nivel nacional, tienen prácticamente vedado el acceso a determinadas regiones.
Para reforzar su poder sobre los medios, algunas CCAAs han creado los consejos audiovisuales, instituciones en teoría independientes, aunque en algunos casos su única función es la de castigar o premiar a las distintas empresas de comunicación según sea su línea editorial respecto al Ejecutivo autonómico. En Cataluña, este órgano, dominado por personas directamente relacionadas con el tripartito y el nacionalismo, ha centrado su cuestionable poder sancionador en la cadena COPE, caracterizada por su crítica al nacionalismo y por la defensa de valores que el actual Gobierno catalán se afana en socavar.
No es de extrañar que así las cosas el CAC continúe la labor de acoso y derribo inaugurada por Jordi Pujol hace 10 años, cuando el entonces presidente de la Generalitat intentó cerrar las emisoras de COPE en Barcelona, Manresa y Tarragona. La sentencia del Tribunal Supremo, que frenó el abuso pujolista estableciendo que no cabe aplicar las normas de emisión en catalán con carácter retroactivo, no ha sido impedimento para que los nuevos comisarios audiovisuales traten de silenciar a la cadena de la Conferencia Episcopal cerrando sus emisoras en Lérida y Gerona.
También Vocento (diario ABC) ha sido perjudicado, pues ha perdido tres emisoras, mientras que ni Kiss Media (Kiss FM) ni Unidad Editorial (El Mundo) han obtenido licencia alguna. El grupo Godó, empresa dueña del periódico La Vanguardia, y Flaix, participada por el grupo Zeta (El periódico de Catalunya) han sido los grandes beneficiados por el reparto de emisoras de FM. Por su parte Rádio Estel, vinculada al arzobispado de Barcelona, ha obtenido siete emisoras más. El sesgo nacionalista del CAC, cuyo criterio a la hora de conceder licencias de emisión ignora factores como el arraigo, la viabilidad comercial y la rentabilidad de los solicitantes, es evidente.
Por tanto, urge que el recurso que COPE presentará por la vía contencioso-administrativa contra este atropello sea atendido por los tribunales, pues de no ser así el daño producido a los derechos fundamentales será irreparable. Asimismo, la solicitud de comparecencia en el Parlament del presidente del CAC que la semana próxima presentarán PP y Ciudadanos es fundamental a la hora de exigir responsabilidades por una decisión tan injusta y arbitraria.
Desde hace más de 200 años, los teóricos de la democracia han venido señalando que la pluralidad informativa es un requisito indispensable para garantizar no sólo que la política de los gobiernos dependa de los ciudadanos, sino una sociedad libre. Por lo visto, los nacionalistas catalanes, que han colocado a su región en una situación de auténtica excepcionalidad, no piensan lo mismo. La Justicia debe pararles los pies.
Fuente: Libertad Digital, España
1998 fue un buen año para la democracia en México. Junto a la reforma de la ley electoral, el fin del monopolio estatal sobre la producción de papel de periódico fue el otro gran factor permitió el fin de la hegemonía del PRI en la política de aquel país. Por desgracia, la situación de la libertad de expresión en España, especialmente en regiones como Cataluña, no hace sino empeorar. La retirada de dos licencias de FM a la cadena COPE por el tristemente célebre Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC) es el último ejemplo de la politización que rige la regulación del espacio radioeléctrico español, una lacra que ningún partido político está dispuesto a sanar.
Por si la proliferación de cadenas y emisoras de radio y TV públicas y las subvenciones a periódicos afines al poder no fueran suficientes, las potestad discrecional de los distintos gobiernos autonómicos a la hora de conceder y revocar licencias de emisión es una amenaza continua a la libertad. Desde hace más de dos décadas asistimos a una situación demencial en la que cadenas de radio con audiencias raquíticas disfrutan de una cobertura total en algunos territorios mientras que otras, mucho más escuchadas a nivel nacional, tienen prácticamente vedado el acceso a determinadas regiones.
Para reforzar su poder sobre los medios, algunas CCAAs han creado los consejos audiovisuales, instituciones en teoría independientes, aunque en algunos casos su única función es la de castigar o premiar a las distintas empresas de comunicación según sea su línea editorial respecto al Ejecutivo autonómico. En Cataluña, este órgano, dominado por personas directamente relacionadas con el tripartito y el nacionalismo, ha centrado su cuestionable poder sancionador en la cadena COPE, caracterizada por su crítica al nacionalismo y por la defensa de valores que el actual Gobierno catalán se afana en socavar.
No es de extrañar que así las cosas el CAC continúe la labor de acoso y derribo inaugurada por Jordi Pujol hace 10 años, cuando el entonces presidente de la Generalitat intentó cerrar las emisoras de COPE en Barcelona, Manresa y Tarragona. La sentencia del Tribunal Supremo, que frenó el abuso pujolista estableciendo que no cabe aplicar las normas de emisión en catalán con carácter retroactivo, no ha sido impedimento para que los nuevos comisarios audiovisuales traten de silenciar a la cadena de la Conferencia Episcopal cerrando sus emisoras en Lérida y Gerona.
También Vocento (diario ABC) ha sido perjudicado, pues ha perdido tres emisoras, mientras que ni Kiss Media (Kiss FM) ni Unidad Editorial (El Mundo) han obtenido licencia alguna. El grupo Godó, empresa dueña del periódico La Vanguardia, y Flaix, participada por el grupo Zeta (El periódico de Catalunya) han sido los grandes beneficiados por el reparto de emisoras de FM. Por su parte Rádio Estel, vinculada al arzobispado de Barcelona, ha obtenido siete emisoras más. El sesgo nacionalista del CAC, cuyo criterio a la hora de conceder licencias de emisión ignora factores como el arraigo, la viabilidad comercial y la rentabilidad de los solicitantes, es evidente.
Por tanto, urge que el recurso que COPE presentará por la vía contencioso-administrativa contra este atropello sea atendido por los tribunales, pues de no ser así el daño producido a los derechos fundamentales será irreparable. Asimismo, la solicitud de comparecencia en el Parlament del presidente del CAC que la semana próxima presentarán PP y Ciudadanos es fundamental a la hora de exigir responsabilidades por una decisión tan injusta y arbitraria.
Desde hace más de 200 años, los teóricos de la democracia han venido señalando que la pluralidad informativa es un requisito indispensable para garantizar no sólo que la política de los gobiernos dependa de los ciudadanos, sino una sociedad libre. Por lo visto, los nacionalistas catalanes, que han colocado a su región en una situación de auténtica excepcionalidad, no piensan lo mismo. La Justicia debe pararles los pies.
Fuente: Libertad Digital, España
ESPAÑA: Godó, Flaix, Prisa y Teletaxi se llevan las FM
Los cuatro grupos audiovisuales se han adjudicado casi la mitad de las emisoras catalanas otorgadas por el Consell l’Audiovisual de Catalunya (CAC). Ésta es la primera vez que el espacio radiofónico se reparte a través de un organismo independiente del Govern.
La primera adjudicación de las licencias de radio realizada por un órgano independiente del Govern ha asignado la mitad de las 83 emisoras catalanas a cuatro grandes grupos de comunicación. Ésta ha sido la segunda gran adjudicación realizada por el Consell de l’Audiovisual de Catalunya (CAC), después de que en 2006 se estrenara con el reparto de la televisión digital terrestre (TDT).
El CAC, presidido por Josep Maria Carbonell, anunció en abril que había recibido un total de 1.185 solicitudes, correspondientes a 73 licitadores. Sin embargo, tras algunos ajustes, finalmente ha escogido entre un total de 1.279 solicitudes. Cuatro grandes grupos se han adjudicado el 47% de las emisoras.
Grupo Godó –editor de La Vanguardia– ha sido el más beneficiado y ha conseguido un total de 17 licencias a través de su sociedad Radiocat XXI. Grup Flaix, propiedad de los periodistas Carles Cuní y Mikimoto (Miquel Calçada), ha obtenido doce emisoras, otorgadas a su sociedad Sistema Català de Radiodifusió.
Estas 29 licencias, sumadas a las nueve emisoras conseguidas por Radio Teletaxi, de Justo Molinero, y otras nueve radios obtenidas por la Cadena Ser, del grupo Prisa, concentran casi la mitad del total de las licencias otorgadas. Condiciones Las 83 licencias se han otorgado por un plazo de diez años y legalizarán algunas de las radios ya existentes. Los adjudicatarios tendrán que pagar anualmente un canon al organismo para la prestación del servicio de radiodifución.
Éste importe se establecerá en función de la amplitud de las zonas de servicio –cuantos más habitantes, más posibilidad de ingresos, lo que implicará un canon más elevado– y se encuentra entre los 6.014 euros y los 416 euros anuales.
Las 83 emisoras adjudicadas pertenecen a 19 comarcas. La que más licencias ha obtenido es la Cerdanya, con nueve frecuencias, seguida de Osona y Segrià, con ocho, Garraf, con siete licencias, y Bages, con seis. El resto de comarcas en las que se regulará el espectro radiofónico son Gironès (5), Val d’Aran (5), Baix Camp (5), Baix Ebre (5), Maresme (4), Baix Empordà (4), Garrotxa (4), Ripollès (4), Pallars Subirà (3) y Pallars Jussà (2), Vallès Occidental (1), Selva (1), Alt Urgell (1) y Alta Ribagorça (I). Destacan algunos grandes grupos de comunicación que no han obtenido ni una sola licencia de radio, como Grupo Zeta (con 83 solicitudes), Kiss Media (80) Onda Radio (76), Grupo Imagina (Mediapro) (72), Unidad Editorial (54), Onda Rambla (35) y Cadena Cope (24).
Fuente: Expansión, España
La primera adjudicación de las licencias de radio realizada por un órgano independiente del Govern ha asignado la mitad de las 83 emisoras catalanas a cuatro grandes grupos de comunicación. Ésta ha sido la segunda gran adjudicación realizada por el Consell de l’Audiovisual de Catalunya (CAC), después de que en 2006 se estrenara con el reparto de la televisión digital terrestre (TDT).
El CAC, presidido por Josep Maria Carbonell, anunció en abril que había recibido un total de 1.185 solicitudes, correspondientes a 73 licitadores. Sin embargo, tras algunos ajustes, finalmente ha escogido entre un total de 1.279 solicitudes. Cuatro grandes grupos se han adjudicado el 47% de las emisoras.
Grupo Godó –editor de La Vanguardia– ha sido el más beneficiado y ha conseguido un total de 17 licencias a través de su sociedad Radiocat XXI. Grup Flaix, propiedad de los periodistas Carles Cuní y Mikimoto (Miquel Calçada), ha obtenido doce emisoras, otorgadas a su sociedad Sistema Català de Radiodifusió.
Estas 29 licencias, sumadas a las nueve emisoras conseguidas por Radio Teletaxi, de Justo Molinero, y otras nueve radios obtenidas por la Cadena Ser, del grupo Prisa, concentran casi la mitad del total de las licencias otorgadas. Condiciones Las 83 licencias se han otorgado por un plazo de diez años y legalizarán algunas de las radios ya existentes. Los adjudicatarios tendrán que pagar anualmente un canon al organismo para la prestación del servicio de radiodifución.
Éste importe se establecerá en función de la amplitud de las zonas de servicio –cuantos más habitantes, más posibilidad de ingresos, lo que implicará un canon más elevado– y se encuentra entre los 6.014 euros y los 416 euros anuales.
Las 83 emisoras adjudicadas pertenecen a 19 comarcas. La que más licencias ha obtenido es la Cerdanya, con nueve frecuencias, seguida de Osona y Segrià, con ocho, Garraf, con siete licencias, y Bages, con seis. El resto de comarcas en las que se regulará el espectro radiofónico son Gironès (5), Val d’Aran (5), Baix Camp (5), Baix Ebre (5), Maresme (4), Baix Empordà (4), Garrotxa (4), Ripollès (4), Pallars Subirà (3) y Pallars Jussà (2), Vallès Occidental (1), Selva (1), Alt Urgell (1) y Alta Ribagorça (I). Destacan algunos grandes grupos de comunicación que no han obtenido ni una sola licencia de radio, como Grupo Zeta (con 83 solicitudes), Kiss Media (80) Onda Radio (76), Grupo Imagina (Mediapro) (72), Unidad Editorial (54), Onda Rambla (35) y Cadena Cope (24).
Fuente: Expansión, España
Los 'locos' de Radio La Colifata consiguen el primer premio de MiradasDoc
Los documentales LT22 Radio La Colifata, liderado por los internos del hospital psiquiátrico J.T. Borda de Argentina, y 'Los no muertos', del británico Brian Hill, compartieron hoy el premio al mejor largometraje internacional en la III edición de MiradasDoc, Festival internacional de Cine documental de Guía de Isora (Tenerife).
El primero de estos documentales, LT22 Radio La Colifata, narra la historia del proyecto radiofónico que llevan los internos del hospital psiquiátrico J.T. Borda de Argentina, informó hoy la organización del certamen.Desde este centro sanitario emite para todo el mundo LT22 Radio La Colifata, una emisora hecha íntegramente por las personas ingresadas en este hospital que da la palabra a los enfermos mentales.
El segundo de los largometrajes, 'Los no muertos', analiza las consecuencias de los conflictos armados a través de la historia de dos ex combatientes de las fuerzas británicas de dos guerras muy distintas.Uno en la reciente guerra de Irak y otro en Malasia en 1951 padecen las mismas afecciones que les hacen rememorar el infierno en el que participaron.
Por otro lado, el galardón al Mejor Cortometraje, dotado con 6.000 euros, lo ha obtenido 'Primer corte' de la cineasta iraní Firouzeh Khosrovani.Dentro del apartado del cortometraje, el jurado también ha concedido dos menciones espaciales a los documentales 'Mierda y Pollitos', del holandés Kees van der Geest, que cuenta la historia acerca de un granjero de aves en el noroeste de Ghana; y 'En construcción' del chino Zhenchen Liu, que aborda la situación de los desalojados en Shanghai.Dentro de la categoría de ópera prima de la sección internacional, el premio ha recaído sobre 'Silencio de piedra' del polaco Krzysztof Kopczynski.En la sección nacional, el primer premio fue a 'Tapólogo' dirigido por las cineastas Gabriela Gutiérrez Dewar y Sally Gutiérrez Dewar.La cinta narra la historia de la red de mujeres tapólogo, un movimiento formado por infectadas de VIH que se ubica en el asentamiento de chabolas Freedom Park, al noroeste de Sudáfrica.
El premio al Mejor Documental Canario recayó en 'El ala de sueño de Juan Ismael' del director Miguel G. Morales.La cinta es un acercamiento a la obra del pintor y poeta surrealista canario Juan Ismael a través de amigos y críticos.Además, el galardón al Mejor Documental de Derechos Humanos, seña de identidad del festival y dotado con 3.000 euros, lo ha obtenido 'La mujer olvidada' del indio Dilip Mehta.
Este documental aborda la situación de las mujeres viudas como consecuencias de conflictos armados en Nueva Delhi y cómo se organizan para hacer valer sus derechos.El Premio Especial del público fue concedido a 'One Goal', del director catalán Sergi Agusti.Este documental pone su mirada en el mensaje de paz y esperanza del equipo de fútbol de mutilados de Sierra Leona.
El Premio Canal plus lo obtuvo 'Celia the queen' de los directores Joe Cardona y Mario de Barona.Este documental, que cuenta la vida de la cantante cubana Celia Cruz fue el encargado de inaugurar la tercera edición del Festival Internacional de MiradasDoc.
Fuente: Terra Actualidad, España
El primero de estos documentales, LT22 Radio La Colifata, narra la historia del proyecto radiofónico que llevan los internos del hospital psiquiátrico J.T. Borda de Argentina, informó hoy la organización del certamen.Desde este centro sanitario emite para todo el mundo LT22 Radio La Colifata, una emisora hecha íntegramente por las personas ingresadas en este hospital que da la palabra a los enfermos mentales.
El segundo de los largometrajes, 'Los no muertos', analiza las consecuencias de los conflictos armados a través de la historia de dos ex combatientes de las fuerzas británicas de dos guerras muy distintas.Uno en la reciente guerra de Irak y otro en Malasia en 1951 padecen las mismas afecciones que les hacen rememorar el infierno en el que participaron.
Por otro lado, el galardón al Mejor Cortometraje, dotado con 6.000 euros, lo ha obtenido 'Primer corte' de la cineasta iraní Firouzeh Khosrovani.Dentro del apartado del cortometraje, el jurado también ha concedido dos menciones espaciales a los documentales 'Mierda y Pollitos', del holandés Kees van der Geest, que cuenta la historia acerca de un granjero de aves en el noroeste de Ghana; y 'En construcción' del chino Zhenchen Liu, que aborda la situación de los desalojados en Shanghai.Dentro de la categoría de ópera prima de la sección internacional, el premio ha recaído sobre 'Silencio de piedra' del polaco Krzysztof Kopczynski.En la sección nacional, el primer premio fue a 'Tapólogo' dirigido por las cineastas Gabriela Gutiérrez Dewar y Sally Gutiérrez Dewar.La cinta narra la historia de la red de mujeres tapólogo, un movimiento formado por infectadas de VIH que se ubica en el asentamiento de chabolas Freedom Park, al noroeste de Sudáfrica.
El premio al Mejor Documental Canario recayó en 'El ala de sueño de Juan Ismael' del director Miguel G. Morales.La cinta es un acercamiento a la obra del pintor y poeta surrealista canario Juan Ismael a través de amigos y críticos.Además, el galardón al Mejor Documental de Derechos Humanos, seña de identidad del festival y dotado con 3.000 euros, lo ha obtenido 'La mujer olvidada' del indio Dilip Mehta.
Este documental aborda la situación de las mujeres viudas como consecuencias de conflictos armados en Nueva Delhi y cómo se organizan para hacer valer sus derechos.El Premio Especial del público fue concedido a 'One Goal', del director catalán Sergi Agusti.Este documental pone su mirada en el mensaje de paz y esperanza del equipo de fútbol de mutilados de Sierra Leona.
El Premio Canal plus lo obtuvo 'Celia the queen' de los directores Joe Cardona y Mario de Barona.Este documental, que cuenta la vida de la cantante cubana Celia Cruz fue el encargado de inaugurar la tercera edición del Festival Internacional de MiradasDoc.
Fuente: Terra Actualidad, España
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