miércoles, 2 de abril de 2008

Radio ONU inicia servicio digital de noticias


“Estas son las Naciones Unidas llamando a los pueblos del mundo”. Con esta frase se inauguró en 1946 la primera transmisión del Servicio de Radio de la ONU desde un estudio en Lake Success, Nueva York.

Tal vez ahora, 60 años después, esa frase resulte pretenciosa, pero en aquella época de idealismo, entusiasmo y confianza en la flamante organización, era más que modesta. El mundo salía de la peor conflagración mundial, y los países se habían propuesto evitar una nueva guerra que podría significar la destrucción total del planeta.

Los fundadores de las Naciones Unidas comprendieron desde el comienzo la importancia de informar. Una de las primeras resoluciones de la Asamblea General, la número 13, de enero de 1946, reconoció que la ONU no iba a poder lograr los fines para los que había sido creada, a menos que los pueblos del mundo estuviesen “perfectamente informados de sus propósitos y labores”.

Por esa razón, estableció un Departamento de Información Pública (DPI) que, aclaró, no debía “servirse de métodos de propaganda sino más bien, por iniciativa propia, debe interesarse en las actividades de información que han de servir de suplemento a las actividades de organismos de información ya establecidos, siempre que estos no sean suficientes para llevar a cabo los fines arriba mencionados”.

La radio fue creada como una dependencia de DPI. Su misión era “servirse de la cooperación de los organismos de información gubernamentales, así como de los que no tienen carácter oficial, y ayudarlos a mantener al público informado respecto de las Naciones Unidas”.

En consecuencia, el Servicio de Radio estaba destinado a complementar, no a sustituir. No pretendía competir, sino agregar.

Y por esa razón, más adelante la Asamblea instaba a DPI a “ayudar y alentar el empleo de la radiodifusión para diseminar la información sobre la ONU”, en cooperación con las organizaciones de radiodifusión de los Estados miembros de la Organización Mundial.

Sin embargo, los delegados creían que las Naciones Unidas debían tener su propia emisora o emisoras “con suficiente largo de onda, para comunicarse tanto con los gobiernos miembros como con las oficinas auxiliares” y para la diseminación de sus programas de radio. Un proyecto excesivamente ambicioso que nunca se hizo realidad.

Como carecía de sus propias instalaciones, al comienzo, para llegar “a los pueblos del mundo”, en diferentes regiones, la ONU tuvo que apelar a otras organizaciones de radiodifusión.

En 1946, la División Internacional de Difusión del Departamento de Estado de los Estados Unidos transmitió por primera vez las sesiones completas del Consejo de Seguridad y del Consejo Económico y Social por onda corta. Y eran reemitidos por otros servicios como la BBC a diferentes regiones.

Sin transmisores propios

Entre 1950 y 1959, la Radio de Naciones Unidas emitió más de seis horas de programación diaria a 100 países y territorios. Entre 1960 y 1979 sus programas consistían en la transmisión por onda corta de sesiones oficiales en la sede y de boletines de noticias en los seis idiomas oficiales, reportajes y documentales que llegaban a 162 naciones y territorios.

Para sus emisiones de onda corta arrendaba los transmisores de Francia, Suiza, Italia y los Estados Unidos.

En 1984, la Radio de la ONU producía 2000 horas de programación al año en 25 idiomas. Pero a finales de ese año los costos aumentaron un 600 por ciento, y la organización tuvo que buscar otras alternativas.

La opción fue continuar enviando los boletines de noticias por teléfono y los programas de fondo por correo diplomático a los Centros de Información de Naciones Unidas en cada país, desde donde se distribuían a las emisoras. Una solución que arrojó resultados desiguales, y generó mucha incertidumbre.

Algunos centros de información se apresuraban en hacer llegar las cintas y los casetes a destino. Otros los apilaban.

El servicio en español pionero en noticias
El servicio latinoamericano e ibérico de Radio Naciones Unidas fue pionero en la transmisión de noticias. Lo hacía diariamente por teléfono, y por ser el primero y durante años el único, logró tener un centro de transmisión propio en la sede de la ONU, dotado de dos técnicos de sonido, que durante las décadas de los 70 y 80 fue de su uso casi exclusivo.

A ese centro llamaban las emisoras asociadas, y desde allí se hacían transmisiones en vivo de los eventos importantes. Como los dos técnicos hablaban español, se establecía una relación personal con quienes recibían el material.

La ONU generaba una gran cantidad de noticias de interés para Latinoamérica, convulsionada por guerras civiles, dictaduras y revoluciones. Todo esto en medio de la Guerra Fría.

La radio lograba informar con objetividad sobre cuestiones en las que otros medios no podían hacerlo por las limitaciones que imponían sus circunstancias políticas. La consigna fue siempre dar a conocer la posición de todas las partes.

Sin embargo, el costo de las llamadas telefónicas se hizo cada vez más gravoso para las emisoras latinoamericanas, y el presupuesto de la Radio de Naciones Unidas no autorizaba a pagarlas, excepto cuando las transmisiones se efectuaban hacia las naciones menos desarrolladas.

Por otro lado, durante la década del 90 la lista de estaciones que querían recibir los programas se amplió tanto que el envío de casetes se volvió muy oneroso para la radio y obligó a buscar otras alternativas.

Solo en español se enviaban casetes a 600 destinatarios. Este proceso consumía tiempo y recursos, y el material demoraba en llegar, lo que condicionaba el producto, porque el material debía tener “larga vida”.

Todo cambió en 2000, cuando la Asamblea General aprobó un programa piloto de 15 minutos diario “en vivo”, dividido en cinco minutos de noticias y tres segmentos de actualidad. Esto revitalizó el servicio, y requirió duplicar el número de profesionales de la radio.

Aún así, el medio de distribución seguía siendo precario: se transmitía por teléfono, por FTP (File Transfer Protocol) y como archivo adjunto de correo electrónico. Muchos servidores de América Latina eran lentos, y había estaciones que no tenían ordenadores y, si los tenían, quienes los operaban no pasaban de usarlos como procesadores de palabras.

Para entonces la Radio en Español ya tenía su propia página web, en la que ponía a disposición de los visitantes el programa en Real Audio y en MP3.

Las nuevas tecnologías

En 2005, el envío de casetes se fue abandonando gradualmente. Para hacer más fácil la transición, la Radio de la ONU se propuso brindar ayuda técnica a las emisoras asociadas para alentarlas a descargar el material a través de Internet. El resultado fue positivo, aunque lento.

Para los periodistas de la región, abandonar un sistema de distribución unidireccional para adoptar uno pro-activo fue un proceso arduo, al que no todos se adaptaron. La mayoría de ellos estaban acostumbrados a producir material con la ayuda de un operador de sonido, y eran reacios a utilizar las nuevas tecnologías.

Sin embargo, la tendencia en los medios apunta a concentrar funciones en un solo productor para reducir tiempo y costos. Esto está forzando a muchos profesionales de la vieja escuela a adaptarse a una cosmovisión multimedia, que se sustenta en las nuevas herramientas de la información y la comunicación, como Internet y la edición digital de sonido e imágenes.

La distribución vía Internet también representa una nueva era para la ONU, una institución sin centros emisores propios, que ya no puede depender de otras organizaciones de radiodifusión. Y por primera vez le hace posible atenerse realmente a su objetivo de “transmitir para los pueblos del mundo”.

Ajustarse como nunca a su mandato inicial

Con el sistema actual de descarga por Internet, la información de primera mano que recaba Radio Naciones Unidas llega directamente al público y a las emisoras, que pueden seleccionar el material que les interesa e insertarlo en su programación.

Las ventajas son muchas.

En el pasado, Naciones Unidas en Acción, duraba sólo15 minutos, lo que en aras de la síntesis obligaba a dejar de lado material valioso. Las noticias muchas veces carecían de información de fondo que ayudara al oyente a ubicarse en un contexto geopolítico y social. Por otra parte, como se emitía a las 18h00 GMT, los acontecimientos anteriores a esa hora tenían que esperar, y lo que pasaba después quedaba fuera. Esto reducía su competitividad.

Ahora los contenidos se suben a la página web a medida que se producen y en diversos formatos, lo que da la opción a nuestros asociados de elegir lo que más se adapta a su estilo y a su planilla de programación. Incluso, pueden encontrar el sonido original para armar sus propios reportajes.

El nuevo servicio opera como una agencia de noticias de radio que se actualiza constantemente y llena el vacío existente hasta el momento. Las emisoras que no tienen capacidad de mantener corresponsales en la ONU no dejan de acceder a la información que se genera en Naciones Unidas.

El estilo de la programación trata de adaptarse al común de la región. Los acentos de los presentadores son neutros. Se cuida la redacción. Se escogen palabras que se entiendan en todos los países, y se dejan de lado los regionalismos para cumplir con el objetivo de hacer los programas comprensibles para todos.

La distribución en línea democratiza el servicio. No hay limitaciones económicas para su distribución. Como el material es gratis, tiene por destinatario a todas las emisoras, ricas o pobres. Llega a cualquier radio comunitaria que tenga un ordenador y una conexión de Internet.

Conclusión

El servicio de noticias de Radio ONU en español pretende cumplir con los aspectos relevantes de su mandato: difundir información sobre la labor de Naciones Unidas y de todos los temas que le atañen, entre la audiencia de habla hispana, sin caer en la propaganda.

Es importante destacar que el servicio de radio de la ONU no es portavoz de la organización mundial, ni es la oficina de relaciones públicas del Secretario General. De hecho, se hace eco de las críticas cuando se producen en el ámbito de su competencia.

Es proveedora de contenidos, y gracias a Internet y a las nuevas tecnologías, puede dotar a las emisoras asociadas, de manera casi inmediata, de las herramientas y recursos informativos que las ayuden a forjarse una opinión más aproximada de lo que sucede en las Naciones Unidas y en sus organismos especializados.

Pero ahora también puede llegar directamente al público y recoger opiniones y sugerencias, una retroalimentación crucial para adaptar su material a las necesidades y a las tendencias de los medios.

La Radio de Naciones Unidas ha entrado en la era interactiva, algo que no soñaban los fundadores de la ONU en 1945. Y seguirá prestando atención a las corrientes de la comunicación, para correr con la velocidad de los cambios, siempre con el mismo objetivo inmutable: informar a los pueblos del mundo.

Cómo acceder al servicio

La página web del servicio de Radio de las Naciones Unidas es: www.radio.un.org/es

Para descargar los sonidos basta colocar el mouse sobre el enlace, pulsar el lado derecho y escoger la opción guardar archivo como.

Fuente: Revista Chasqui

No hay comentarios: